Pero, ¿qué pasa si lo analizamos desde “el medio es el mensaje” de McLuhan? Si tenemos en cuenta que “las consecuencias individuales y sociales de cualquier medio, es decir, de cualquiera de nuestras extensiones, resultan de la nueva escala que introduce en nuestros asuntos cualquier extensión o tecnología nueva”.
Entonces, desde ese punto de vista y aventurándonos un poco, sólo un poco, podríamos ampliar el número de posibles definiciones. Así, tendríamos que la narrativa transmedia o la transmedialidad es:
– Un sistema narrativo complejo, dinámico y abierto, multifactorial y multivariable.
– La fórmula narrativa de las distintas revisiones de la modernidad (hiper, trans y modernidad líquida o gaseosa).
– Una narrativa conectada, colaborativa e inmersiva que redefine la relación sujeto-objeto.
– La narrativa surgida a principios del S.XXI a raíz de la convergencia mediática que conlleva la modificación de las fórmulas productivas y organizativas de la sociedad.
¿Os han convencido estas definiciones? ¿Sí? ¿No? ¿NS/NC? ¿Tampoco me importaba tanto…? Pues debería. Un saludo. En otra entrada profundizaremos sobre las repercusiones de estas definiciones.
Extracto de la Lección: «La transmedialidad, una nueva gramática para el sujeto complejo», publicada en el Portal de la Comunicación_InCom, de la Universidad Autónoma de Barcelona en mayo de 2012 (ISSN 2014-0576).